Feliz Año Nuevo

Desde estas paginas hemos tratado de aclarar e interpretar la realidad que atraviesa Villa Gesell y el país con honestidad y con la experiencia de conocer la ciudad desde que ejerzo esta maravillosa profesión. Soy y somos periodistas, no militantes, no pertenezco a ningún partido político.
En mi vida he transitado distintos momentos del país, graves, oscuros, he renacido muchas veces y presencie épocas de felicidad colectiva de nuestro pueblo y lo digo con convicción, disfrute ese maravilloso momento. que fue efímero e intenso. Me gusta cuando el pueblo es feliz.
Entendí que nuestro país y nuestro continente tienen un destino que forjan los políticos que surgen, en distintos tiempos, en cada país que termina afectándonos, a veces para bien, las menos, y otras para mal, sucede casi siempre. Argentina es sensible a las dolencias del “poder ser”.
Cada fin de año, evaluamos el tiempo que termina así, también, rememoramos años pasados y comparamos. Nos surgen nombres y hechos, imágenes que perduran en nuestra memoria, describimos los acontecimientos en notas o libros para que la historia los resguarde. Allí quedan los bombardeos de la Plaza de Mayo en 1955 cuando tenía un año. Mi madre me contó que mi padre salvo su vida de milagro, trabajaba en el Correo Posta (Hoy Centro Cultural “Libertad”, un capricho libertario, antes Centro Cultural “Néstor Kirchner”, otro juego del personalismo peronista), Allí está el asalto al Policlínico Bancario, en agosto de 1963, mi madre, Elena, era enfermera del internado y presenció de cerca el asesinato de un compañero de trabajo y fue testigo del primer ataque de la guerrilla Urbana que luego devino en Montoneros.
Las bombas en el Comando en Jefe del Ejército, en 1975, para asesinar al comandante Jorge Rafael Videla. Tenía 20 años, cumplía el Servicio Militar y salve la vida porque llegue tarde ese día. Después el Grupo de Tareas en 1977 en mi casa mi abuela tucumana y aguerrida los enfrentó y tuvo que ceder cuando le apoyaron una “Ithaca” en la frente, el Mundial 78, Malvinas en 1982, la democracia con Raúl Alfonsín en 1983. Por fin.
Menem dejó su nefasto legado durante diez años de privatizaciones y privilegios para la casta política y empresarial que aún perdura.
De la Rúa y su horrible gobierno, un diciembre inolvidable del 2001, Néstor Kirchner primero, luego Cristina y una ilusión que terminó mal. Mauricio Macri inauguró el reinado de la mafia en Argentina durante un mandato que dejó cambios que nunca retrocedieron. Alberto Fernández concretó un ridículo mandato potenciado con su machismo Alfa devaluado al ritmo del viagra.
Así llegamos a este presente desgarrador de Javier Milei. Diciembre, otra vez, la mesa de los argentinos que sufre, la casta que se divierte con la venta del país en forma descarada. Tengo que ser sincero, a lo largo de mi vida, nunca vi algo parecido ni tan vergonzante. Jamás.
El 2026 no trae buenas ondas. Este pueblo votó y consolido el plan entreguista. No hay mucho por hacer. Seguramente pagamos errores del pasado que supimos conseguir. No será un buen año a pesar de los deseos que nos prodigamos. Nos venden la patria, destruyen la educación, la ciencia, las universidades y abandonan a los discapacitados en un país que apoya el genocidio en Gaza, aprueba una potencial invasión a Venezuela y cambia los ideales por las 50 estrellas y las 13 franjas de la Unión.
Quiero desearles, a pesar de esto, un buen año a todos nuestros lectores y dependerá de cada uno que se cumpla, en esta tierra de nadie donde reina un león sin dientes acompañado por un gabinete de tigres de papel.
Buen año 2026



