Invierno Medieval: La Fiesta Geselina que ofrece una alternativa a la crisis económica, por lo menos por un tiempo

Este viernes comenzó la décima edición de “Invierno Medieval”, con una evidente sobreoferta de puestos de artesanos verdaderos, mezclados con vendedores de artículos no artesanales, patio gastronómico y puestos con actividades para niños. De hecho, el pasado viernes se generó un incidente entre los artesanos más antiguos y los recién llegados, algunos vinieron de localidades cercanas, cuando armaban los puestos
Cuando comenzó hace una decena de años 2016, era un atractivo diferente a lo conocido en la agenda de eventos de invierno. Rápidamente se consolidó como un atractivo divertido y masivo y se instaló como un clásico del invierno geselino.
Con el paso de los años el evento se hizo repetitivo y sin sorpresa, pero convocante cada invierno. Como todos saben el evento combina combates medievales que presentan agrupaciones especializadas que recrean enfrentamientos reales con espadas y armaduras de época. Espectáculos en vivo de música celta, danzas tribales, bailes élficos y artesanos del fuego. Puestos de maquillaje para caracterizarse como magos y hadas, hay arquería y los prestadores presentan sus puestos ambientados como en una villa medieval.
El patio gastronómico es uno de los más atractivos y en ediciones pasadas uno de los más requeridos por los visitantes. Hay stands con carnes ahumadas, guisados tradicionales, arrope, infusiones naturales y cerveza artesanal.
En esta edición 2026 atravesada por un clima inestable, nublado con precipitaciones sorpresivas y alta humedad. No obstante, en los tres días pasados los visitantes fueron multitud que no sólo colmaron el predio, sino que también, vaciaron los puestos gastronómicos.
El evento sigue vigente, es muy convocante y en esta época del año se adapta perfectamente a la demanda local y turística de la región.
Invierno Medieval divierte a los más chicos, genera que los padres asuman el rol de luchadores medievales para improvisar duelos ficticios, las madres se transforman en hadas y los hermanos son duendes que se esconden entre los árboles. Es la magia de “Invierno Medieval” que sucede en un bosque de Villa Gesell. Hasta ahora las fiestas populares geselinas cumplieron con su objetivo, a pesar de que las crisis y el ajuste que diezma los bolsillos de los argentinos y la intención de viajar, para descansar o recrearse, se convierte en una utopía







